CDF HELMANTICO 1-5 UD SANTA MARTA B

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 Difícil escribir una crónica cuando el resultado ha sido tan adverso. Podríamos decir que la derrota ha sido justa, aunque considero que la diferencia en el marcador no tanto. Al final, quedará este 1-5 y sólo esto servirá para el recuerdo.

Comenzamos el partido tratando de jugar, no había un dominador claro y el juego se desarrollaba más en el centro del campo que en las respectivas áreas. La primera ocasión cayó de nuestra parte, en un balón largo que el guardameta rival no ataja bien y Dieguito casi lo aprovecha para marcar.

Sin embargo, en la primera ocasión de los tormesinos, un contraataque por banda derecha, permite a su extremo centrar al punto de penalti donde otro de sus delanteros no perdona. Poco después, otra contra por el mismo lado acaba en la red poniendo el 0-2 en el marcador.

Sin perder la fe, seguimos jugando y ponemos algo más de intensidad en el rectángulo de juego. Disputamos nuestros mejores minutos y todo se viene abajo, cuando tras un robo del balón en el centro del campo, el mismo que lo roba dispara al ver a nuestro portero adelantado y hace subir el 0-3. Mucha efectividad por su parte, y mismos errores defensivos por la nuestra que nos condenan siempre.

Antes del descanso, dos ocasiones a nuestro favor en sendos remates de cabeza tras centros laterales desde banda izquierda y desde banda derecha. Al vestuario a refrescar ideas.

Pero nada de eso ocurre. Aunque lo intentamos, la efectividad sigue siendo del contrario. En su primera ocasión, procedente de un rebote, el balón cae a su delantero centro y a punto está de marcar el cuarto. En la siguiente, tras otro rebote, sí que lo consiguen. Luego el quinto y nuestro gol, casi al final del encuentro, solo sirvió para maquillar un resultado, que quizá no debiera haber sido tan abultado, pero…

En el futbol, como en todo juego, se gana o se pierde. Sí, también se empata, pero para unos ese empate será una victoria y para otros una derrota. Y todo ello hay que aceptarlo. Saber ganar, saber perder, es fundamental para jugar.

Los enfados, bajar los brazos, ver lo que hacen mal los demás sin ver lo que hacemos mal nosotros, no sirven para nada. Sólo para engañarnos a nosotros mismos de nuestra mala actuación. Los errores han de servir para aprender de ellos y si somos capaces de verlos seremos capaces de resolverlos. En caso contrario, mala solución