CD SALMANTINO B 1-2 CDF HELMANTICO B

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“Saber sufrir y ganar”

 

La mañana del sábado amanecía lluviosa, señal de que lo que nos esperaba no iba a ser precisamente fácil. Los jugadores comprendieron que no era día de dejarse ni un ápice de ganas, ilusión, concentración y motivación en la mochila.

Esperaba un Salmantino al que ya nos enfrentamos en pretemporada en un encuentro disputado. Tras dos meses, el choque se antojaba como un auténtico examen del progreso de ambos conjuntos, y con una igualdad máxima.

Si una de las cuestiones a mejorar eran los inicios de partido, parece haberse corregido (es necesario dar continuidad a todo lo bueno que hagamos). Apenas 6 minutos sirvieron para que el equipo mostrara una declaración de intenciones: queríamos la victoria. Un 0-2 en el marcador en un inicio más que deseado. Fue Adrián Franco el encargado de abrir el marcador. A balón parado. Estrategia. Apasionada para unos, odiosa para otros. Eficaz y necesaria en días en los que los partidos se deciden por detalles ¡y qué detalles!. Ya en el 6, apenas un minuto después, Mario Capi colocaba el balón en el fondo de la red con un gran zurdazo.

Con el paso de los minutos acusamos el mayor empuje de un rival que puso toda la carne en el asador para remontar. Al borde del descanso el reloj fue nuestro mejor aliado, pues las ocasiones blanquinegras comenzaban a ser más frecuentes.

A la reanudación esperaban treinta minutos que prometían ser disputados (y disfrutados). Lo difícil no se regala, cuesta mucho, se sufre…pero precisamente por eso se disfruta más. Con más corazón que fútbol defendieron los verdes la renta en el marcador, en una segunda mitad en la que el Salmantino disfrutó de claras ocasiones para hacer gol. Pero quizás la suerte había caído de nuestro lado y tanto las buenas intervenciones como los postes lograron proteger nuestra portería, sólo profanada por Kevin, peligro constante, en el minuto 37.

Dos ocasiones contaron para el Helmántico, ambas invalidadas por fuera de juego, en unos minutos finales largos y en los que faltó pausa para que el tiempo corriera mientras el balón estaba en nuestros pies. Todo se aprende.

Bienvenido sea jugar con el corazón si entendemos que el esfuerzo es colectivo, no se negocia, y necesita de todos y cada uno de nosotros. Bienvenida sea la satisfacción de haberse dejado todo, haber peleado y haber entendido que el trabajo, sólo el trabajo, da sus frutos.

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